Atroz represión con armas de fuego – Jesús Alexis González Ponce

Atroz represión con armas de fuego

En la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional (LOFAN) del 26/Sep/2005, se incorporó en su composición (sin estar contempladas en el Art. 328 Constitucional) tanto la Reserva Nacional para cooperar en el mantenimiento del orden interno, como la Guardia Territorial para la preparación y mantenimiento del pueblo organizado en operaciones de resistencia local, equivalente a una guardia pretoriana (cuerpo militar que servía de escolta y protección a los emperadores romanos) paralela a las fuerzas armadas regulares y con profunda orientación ideológica “socialista”. Posteriormente, Hugo Chávez en un acto político celebrado el 05/Feb/2006 en la oportunidad cuando conmemoraban los 14 años del “inicio de la frustrada rebelión militar, patriótica, bolivariana y revolucionaria”, y luego de expresar: “el 4 de febrero es consecuencia de la crisis histórica, moral, económica, política y social, como una rebelión popular que despertó al pueblo”, formuló un llamado para el reclutamiento de un millón de hombres y mujeres que serían “bien equipados y bien adiestrados en la guerra de resistencia”; en clara alusión a una concepción estratégica para la Defensa Nacional  como una solución de masas para enfrentar cualquier agresión militar enemiga.

 Es de señalar, que a la luz de la Resolución Presidencial No 008610 del 27/Ene/2015 se le permite a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) el uso de armas contra manifestaciones; la cual fue ratificada por el TSJ en fecha 27/Jul/2015 al señalar: “Lo que está prohibido por la Constitución es el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en manifestaciones pacíficas, no así en aquellas que sean o se tornen violentas”. Ante tal “sentencia” (¿?), nos salta una “ingenua interrogante”: ¿Pudieren ser utilizadas, de forma encubierta, miembros de la Guardia Territorial para generar violencia en las manifestaciones pacíficas y así justificar el uso de armas de fuego? Continuamos. En la Resolución No 013224, se ratifica la posibilidad de la intervención de la FANB en el mantenimiento del orden público “en la medida en que los cuerpos policiales sean desbordados”; al tiempo de poder dictar órdenes para que la Reserva Estratégica participe en el control y mantenimiento del orden interno ante un eventual estallido social, en armonía operacional con la Reserva Nacional, la Guardia Territorial o de la Milicia Bolivariana (voluntarios). El 16/Feb/2016, según Resolución No 013146 aprobada conjuntamente por el Presidente y el Ministro de la Defensa, se autoriza una reestructuración de la FANB donde, adicionalmente a conferirle al Comando Estratégico Operacional (Ceofanb) el dominio sobre el sector militar, se incorpora con igual orden jerárquico a las otras fuerzas (Ejército, Aviación, Armada, Guardia Nacional) la Milicia Bolivariana la cual está integrada por la Milicia Territorial y por los Cuerpos Combatientes.

  De tal forma, se facilitó la instrumentación de la triada gobierno-ejército-pueblo  que en la práctica propició  la incorporación del pueblo para agredir al propio pueblo luego de haberles inducido un compromiso con la cultura de las armas y por la acción militar, a la luz del “principio” según el cual la sociedad debe estar preparada para defender la Nación. A tenor de ello, y en procura de estructurar un “pueblo soldado”, en abril 2005, y bajo el enfoque de una alianza civil-militar, H. Chávez anunció la conformación de una milicia civil armada  estructurada por un Ejército de Reservistas y una Guardia Territorial, quienes fueron preparados por un regimiento elite de la Guardia Nacional  mediante un “programa militar” que entrenó una población civil durante 20 sábados consecutivos (con especial énfasis en la enseñanza en el uso de armamentos) para “convertirlos” en (i) “luchadores de la resistencia” y en (ii) “servidores del orden público” para, en ambos casos, combatir al imperialismo (¿?) y como un complemento de la GNB para “rechazar disturbios callejeros” ( más bien ¡protestas pacíficas!). Desde entonces, se viene sosteniendo que la intención soterrada de la  incorporación masiva de los civiles a la “defensa nacional” era (como en efecto sucedió) crear una fuerza interna para (1) enfrentar a quienes se opongan a la pretensión totalitarista de los “nuevos demócratas” y para (2) defender la revolución a “cualquier costo”.

Tal entramado enfoque gobierno-ejército-pueblo, originalmente conceptualizado en favor de la “defensa nacional” (suposición de buena fe por parte nuestra), se transformó en un atroz instrumento represivo contra el pensamiento y voluntad del pueblo al cual se integró también la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y los llamados “Colectivos Armados” (en un país donde se estima que circulan unas 10 millones de armas en situación de irregularidad) hasta conformar un Quinteto  Represor (GNB-PNB-Milicia Territorial-Cuerpos Combatientes-Colectivos Armados) para intentar contener toda manifestación política-social que contraríe las imposiciones del actual gobierno dictatorial; al extremo de haberse generado un dantesco escenario que muestra, en palabras del Secretario General de la OEA, “un pueblo que está siendo asesinado en las calles por las fuerzas de seguridad” (…) y por ende “un gobierno que tiene sus manos manchadas de sangre”. Esa cruel e imperdonable conducta adelantada por el Quinteto Represor, induce superior indignación al ser “cuantificado” su proceder como, p.ej. (a) más del 70% de los 58 asesinatos (27/May/17) acaecidos durante los primeros 55 días de rebelión pacífica y constitucional fueron provocados con armas de fuego, (b) un 10% de las ilusiones perdidas eran menores de edad, (c) 19 funcionarios militares y policiales han sido imputados por delitos de homicidio, tratos crueles y otros delitos cometidos contra los manifestantes y otros 18 tienen órdenes de captura que están pendientes por ejecutar, (d) existen 16 investigaciones abiertas contra grupos civiles armados, (e) se han presentado numerosas denuncias relacionadas con militares y policías saqueando, (f) 3.100 personas lesionadas, de las cuales más del 50% ha sido por acción de los cuerpos de seguridad del Estado y (g) 2.815 detenidos durante esta etapa de protestas (que han de sumarse a los 303 presos políticos). A pesar de ese reprochable y criminal proceder, el conductor de la FANB expresó (¿sinceridad, cinismo, sarcasmo o burla?) “su compromiso con la defensa de la paz y la seguridad del pueblo, bajo los principios del respeto a los derechos humanos” (AVN ,25/May/17).

Reflexión final: La rebelión popular debe continuar sin retorno hasta alcanzar la celebración de elecciones generales en 2017 (previa renuncia del Presidente), a lo cual ha de agregarse ahora el rechazo a un inconstitucional adefesio de ANC; ya que en caso contrario (A) los héroes asesinados, los heridos y lesionados quedarían como un vano esfuerzo; (B) pudiere “enfriarse” la calle, que de igual forma “congelaría” el futuro de todos y muy especialmente el de los ¡jóvenes! y (C) se mantendría la “dictadura” de la oligarquía de ricos “revolucionarios”.

Economista Jesús Alexis González

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