Rebelión con conciencia y ¡sin retorno! – Jesús Alexis González Ponce

Rebelión con conciencia y ¡sin retorno!

La Venezuela 2017, refleja el abandono definitivo del modelo de confrontación pacifica gobierno-oposición que en lo especifico de los últimos 18 años  se caracterizó  por la permanente discusión de variados puntos de vista vinculados con el “sueño” ofrecido por el “proceso revolucionario” y la realidad alcanzada, que evidentemente no fue ni medianamente satisfecho al igual que otros muchos deseos y aspiraciones de la sociedad. Ahora estamos transitando el camino del enfrentamiento, con marcada preeminencia de la agresión  gubernamental hacia personas e instituciones como diabólica estrategia para desviar la atención sobre su manifiesta incapacidad en el ejercicio del poder; lo cual está dinamizando una conflictividad social al punto de  inducir escenarios violentos en un marco de anarquía (ausencia total de la estructura y autoridad gubernamental, al ser considerados indeseables) que en mucho se aproxima a un conflicto fratricida (persona que mata a un hermano).

La deficiencia gerencial del gobierno, aunada a su incapacidad de autocrítica, está induciendo a nivel poblacional la percepción de una crisis sin retorno; definiendo la percepción como el proceso cognoscitivo (captación de información de la realidad, que luego el individuo integra en su  interior para construir conocimiento) a través del cual las personas somos capaces de comprender el entorno y actuar en consecuencia al perfilar una determinada idea vinculada con la impresión material captada; mientras que punto de no retorno es aquel que una vez cruzado se hace físicamente imposible volver atrás y por ende ha de continuarse hacia adelante ya que regresar deja de ser una opción. Así contextualizado, en la actualidad una parte significativa de la población está participando en  movilizaciones populares, las cuales se han convertido en un tipo de rebelión (rechazo al gobierno en apego a la desobediencia civil Constitucional) cuya fuerza es capaz de desbordar cualquier tipo de obstáculo político y de desafiar al gobierno en un ambiente de “debate de resistencia en la calle”, bajo la convicción  que la actual crisis solo se resuelve con la sustitución constitucional del gobierno; motivados adicionalmente por el equilibrio político alcanzado entre la sociedad civil, las organizaciones con fines partidistas y la Asamblea Nacional donde todos nos aceptamos compartiendo ideas y rutas en procura de rescatar la libertad confiscada por la dictadura chavista-madurista.

Conciencia, por su parte, es un término que hace referencia al conocimiento que una persona tiene de sí mismo y del entorno que lo rodea, a la luz de haber acumulado en su interior,  con independencia a toda actividad mental hechos de la vida circundante, en una acción desligada de la inteligencia y el intelecto.  La denominada conciencia política del pueblo, hace referencia al proceso mediante el cual una mayoría de la población entra en conocimiento de las causas que han impulsado  sus condiciones de vida (en especial las desfavorables) y del modo como puede revertir dichas causas al punto de motivarse  a participar activamente en la consecución de un cambio de gobierno; luego de haberse convencido  que ello es solo posible si el pueblo lo expresa como una voluntad colectiva.

Tal conciencia cívica-política-popular, se profundiza en un marco dialéctico (disentir para descubrir la verdad mediante la confrontación de razonamientos y argumentaciones entre contrarios) que se desarrolla en la rutina de la vida cotidiana donde se polemiza o protesta contra algo establecido, como p.ej. los “valores socialistas” que supuestamente sustentan el “proceso revolucionario” venezolano, con serias consecuencias para el “gobierno” en razón al cuestionamiento masivo y reiterado de  un “modelo ideológico” (cargado de improvisaciones inviables) que originalmente lo “orientaron” hacia una  transición capitalismo-socialismo del Estado, pero que en la realidad ha devenido en cambios vinculados con el impulso de una clase política-social privilegiada perfilada como una oligarquía gubernamental que confiere todo el poder a un pequeño grupo de personas e induciendo al mismo tiempo la aparición de una nueva “clase social”: revolucionarios ricos (en dinero pero pobres de espiritualidad); lo cual a su vez ha rebotado en un incremento del resentimiento social  ante el cinismo de su ostentación  (exhibir algo, hacerlo notorio); resentimiento que como bien se conoce en su tiempo constituyó para el “chavismo” un camino electoral, pero que hoy se vuelve contra ellos ya que el pueblo retomó, con más ira y decepción, la búsqueda de un mejor gobierno.

El despertar de la conciencia política del pueblo, como hecho social, se focaliza en la mente del  ciudadano luego de haber reflexionado sobre  las condiciones de vida que afronta, al tiempo de identificar lo que es, lo que quiere y lo que necesita dentro de la sociedad. Ese despertar, vino igualmente acompañado de la identificación de claros aspectos vinculados con un potencial cambio de régimen político donde se destaca la debacle (desastre que produce mucho desorden y desconcierto, especialmente al final de un proceso) del gobierno autoritario caracterizado por una pérdida de estabilidad del grupo dominante ante una evidente crisis de legitimidad en el ejercicio del poder, habida cuenta de su imposibilidad en dar respuestas (políticas públicas) a las demandas sociales y a los derechos fundamentales de la colectividad; razón por la cual una aplastante mayoría del pueblo se ha movilizado en protestas pacíficas de calle hasta situarse en el presente en punto de no retorno a pesar de la brutal y criminal represión militar-gubernamental, al estar plenamente convencidos de la necesidad de cambiar el gobierno por la vía constitucional.

Reflexión final: El despertar de la conciencia política permitió tanto perfilar lo que queremos y necesitamos socialmente, como inferir (extraer una conclusión a partir de hechos) que los revolucionarios ricos como clase política-social emergente intentarán como sea posible convertir a Venezuela en su madriguera, ante (i) el origen corrupto de su fortuna y por (ii) los delitos de lesa humanidad que han cometido los cuales no prescriben. Siendo así, es de suponer que la tambaleante dictadura, en un desesperado intento por desmovilizar a una sociedad que se ubicó en un punto de no retorno, aumentará la represión criminal contra el pueblo con la oportunista complicidad de la cúpula militar; lo cual (y esperamos que así sea) habrá de inducir la firma de un “Comunicado de Ginebra, capitulo Venezuela” bajo los auspicios del Consejo de Seguridad de la ONU, contentivo de una “hoja de ruta” para detener la violencia y dar inicio de inmediato a la transición hacia una Venezuela que permita a cada ciudadano la formulación de su proyecto de vida en ¡libertad!

Economista Jesús Alexis González

www.pedagogiaeconomica.com

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