Tiempos de cambio: Es con usted, presidente Maduro – Vladimir Villegas

Hace unos años, cuando apenas iniciaba su mandato, le escribí bajo el título “Es contigo Nicolás”. Hoy, la gravedad de la situación del país no da para tuteos… Le decía en aquella oportunidad, 30 de abril de 2013, que se preguntara “si la confrontación, si el verbo remojado en gasolina, si la tendencia a catalogar de fascista, traidor a la patria, conspirador o terrorista a todo aquel que se opusiera al gobierno sirven de algo para que Venezuela salga de sus graves problemas, y para mantener cohesionada, indefinida e incondicionalmente a una población chavista que cada día tendrá menos paciencia frente a la retórica y reclamará soluciones concretas”.

Fíjese lo que ha ocurrido. Desde entonces hasta la fecha el apoyo popular a su gobierno y a su partido se ha deteriorado significativamente. Si lo duda, revise nuevamente los números de las elecciones de diciembre de 2015. Y, en la soledad de Palacio, tómese unos minutos para ver los vídeos de las masivas movilizaciones de protesta que no han podido llegar a su destino como consecuencia de una brutal represión que creíamos cosa del pasado, y que ha dejado como saldo varias decenas de fallecidos y centenares de heridos y detenidos. Compare fríamente con los actos que usted y su partido han convocado. Vea, por favor, el tamaño del descontento.

Le decía en esa oportunidad que usted tenía la posibilidad de llevar a país por la autopista del diálogo constructivo o por el barranco de la confrontación. Para nuestro pesar, ha ocurrido lo segundo. Y de qué manera! También lo insté a pasarle revista a sus recuerdos. “A la lucha contra la represión, a las tantas veces que fuiste víctima de las maniobras montadas por los organismos de seguridad que te perseguían y detenían solo porque eras irreverente e indoblegable frente a la injusticia , y porque decidiste unir tu suerte a la de Chávez y a la del MBR 200”. Y ahora lo invito a que se ponga en los zapatos y en el corazón de los jóvenes y demás ciudadanos que hoy salen a la calle con la misma sed de cambio y de justicia que lo llevaron a usted por un largo camino de luchas en aquellos días del liceo José Ávalos, donde compartimos objetivos comunes, y en los años sucesivos. Allí hay gente de todos los sectores sociales, no crea que se trata de protestas de “burguesitos resentidos”. A lo mejor nadie de su entorno se lo dice.

Revise sus actuaciones con el corazón en la mano y, también en solitario, pregúntese si no ha tomado un camino equivocado, si no se ha alejado de la letra y el espíritu de la Carta Magna de 1999, en cuya redacción tanto usted como yo tuvimos la alta responsabilidad de participar. También le sugería que le prestara más atención ” a la generación de empleos y a la captación de inversiones que a la búsqueda de camorra, a la cual son muy dados muchos de quienes dicen ser tus aliados” . Vea usted mismo si hubo más de lo primero o de lo segundo.

Le decía en esa carta pública que pensara en la difícil hora que ya atravesaba el país. Y le recomendaba que contará hasta diez ” antes de dar alas a iniciativas que atenten contra la paz y la convivencia”. También le manifestaba que “si reclamas la violencia de algún sector opositor no apañes ni promuevas la de quienes te apoyan”.

Señor Presidente. Usted y yo fuimos constituyentes en 1999 . Ambos sabemos que la propuesta de convocar una Asamblea Nacional Constituyente de carácter corporativo no se parece en nada al modelo que le ofrecimos a los ciudadanos en medio de esa gran expectativa de cambios que generó el triunfo de Hugo Chávez en 1998. Allí se violenta el principio democrático de un ciudadano un voto. Se desconoce el contenido del artículo 63, que establece el voto universal, directo y secreto. Y existe el temor de que ni la decisión de convocar la elección de la Asamblea Nacional Constituyente ni las bases comiciales pasen por el imprescindible tamiz del voto popular. Lo invito a no olvidar que, según el artículo 5 de la Constitución la soberanía reside “intransferiblemente” en el pueblo.

No es necesario, señor Presidente, convocar una constituyente para lograr la paz. Y de la forma como se está haciendo vamos precisamente en sentido contrario. Vamos a más confrontación. Como me dijo alguien recientemente, todo conflicto nace de la exclusión y se soluciona con inclusión. Una buena parte del país, hoy creo que la mayoría, se siente excluida y sin derechos esenciales como el de la protesta y el del respeto a la integridad física, por citar solo dos de los más vulnerados en estos días.

¿Cómo Hablar de constituyente si ni siquiera hay fecha para las elecciones de gobernadores y alcaldes ? ¿Cuáles son los gestos de buena voluntad que está dispuesto a dar su gobierno para que detrás de su propuesta no se perciba la intención de obtener una mayoría nacida de un esquema prefabricado y no de la libérrima voluntad del electorado? ¿Cree usted, sinceramente, que en medio de este clima la mayoría de los venezolanos va a atender ese llamado como si nada estuviere pasando?

¿Por qué no se liberan los presos políticos, se garantiza el libre derecho a la manifestación pacífica, se promueve un acuerdo para suprimir la violencia, venga de donde venga, se toman medidas para castigar los abusos y delitos cometidos por los cuerpos de seguridad durante las manifestaciones, y se designa una comisión realmente independiente que investigue la autoría de los asesinatos que se han ejecutado durante estas protestas?

¿Por qué no se abre paso a la normalización institucional del país, se restablecen las competencias del Parlamento y facilita a lo que mucha gente no quiere pero que este servidor estima inevitable e imprescindible , una negociación política que dé pie a un nuevo momento político, por las vías que la Constitución de 1999 nos brinda? ¿Qué tal si se conforma un nuevo equipo de mediación o se refuerza el actual con figuras que generen consenso y no desconfianza?

En definitiva, señor Presidente, lo invito a la reflexión, a la autocrítica responsable y sincera. A hurgar en las razones del descontento. Y a trabajar como le corresponde por contribuir a sanar las profundas heridas que hoy enlutan y entristecen al país. Lo invito, finalmente, a retirar esa propuesta constituyente y a dar pasos concretos hacia la reconciliación, que contribuyan a poner fin a la violencia y a la muerte. Es hora de decisiones históricas. Usted sabe de eso.

Vladimir Villegas – Periodista

Vía Globovisión

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