Letras de un Preso Político – “Torre 4, Celda 29, Pasillo” – Víctor Manuel García Hidalgo

 

Letras de un Preso Político – “Torre 4, Celda 29, Pasillo” ,  es el más reciente libro del comunicador y escritor, -Premio Internacional de Literatura Pablo Neruda, Año 1994 y primer preso político de Nicolás Maduro, Víctor Manuel García Hidalgo. Su autor no esconde nada y revela el oprobio y la injusticia que se apoderó de Venezuela, con la llegada de la revolución Castro-Chavista, llamada a formar el “hombre nuevo”. Este libro desnuda el infierno que le tocó vivir a un ciudadano ejemplar, padre de familia y profesional venezolano, condenado  a pagar 3 años, 5 meses y 10 días de prisión, por el delito de Rebelión Civil. Pese a ser inocente, los fiscales del Ministerio Público exigian la pena de 12 a 24 años para el imputado.

García Hidalgo, detenido el 1 º de marzo de 2013, cuenta en “Torre 4, Celda 29, Pasillo”, lo que le tocó vivir. Este es su vía crucis:

“Letras de un Preso Político – Torre 4, Celda 29, pasillo”

José Gregorio Serrano, es un interno sentenciado por robo de vehículo y secuestro, me regala unas hojas en blanco de papel bond carta.

Me dice, que dibuje algo. Que trace unas rayas o raye sobre el papel.

-Así pasa la pela el preso, aquí en cultura-  me comenta.

Estoy en el galpón de cultura del Centro Penitenciario de la Región Capital, mejor conocido como Yare 3, esta fue mi casa, más bien mi infierno, por diez largos meses. Desde las 08.30 am hasta las 05.00 pm, todos los días, pasaba mis horas en Cultura, a partir de las seis tarde, me recluía en mi espacio de la Torre 4, frente a la Celda 29, pasillo.

Luego vendría la medida cautelar de “Casa por Cárcel”, que me mantuvo por 3 años, 5 meses y 10 días, como el último preso político de Hugo Chávez  y el primero del oprobio de Nicolás Maduro.

Estar en cultura tiene sus ventajas, es el único lugar en el penal donde está instalada una “poceta”, sin tapa, pero poceta al fin,  para defecar y orinar. El resto del penal, las torres 1,2,3 y 4 y las celdas,  solo tienen letrinas. Imaginen ustedes como duermen cinco o seis hombres dentro de una celda aromatizada por los hedores que despiden unas letrinas conectadas a un sistema de tuberías obstruidas, cuyas aguas negras y pestilentes, desembocan en terrenos circunvecinos ¡De Regreso al pasado Siglo 19!

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Siempre esposado como si se tratara de un peligroso delincuente común,  Victor Manuel García Hidalgo,  fue trasladado a 69 audiencias de juicio, en el Palacio de Injusticia de Venezuela.

Alias “Cabeza de Periódico”, es Rutinario*  de varios penales: Retén de Catia, El Rodeo, la cárcel de Barinas, El Dorado, entre otros. Es un excelente dibujante y retratista.  Un hombre educado y de trato decente.   Con el rostro curtido y marcado por los barrotes de la prisión, este personaje que ha puesto Dios,  en mi camino, se empeña  en animarme a dibujar y pintar. Valentín Estaba, es otro compañero preso, su talento para la pintura despertó y lo desarrolló estando en prisión. “Valiente”, así lo bautice, me ayuda a armar mi primer bastidor y dirige mis primeras pinceladas sobre un lienzo. Otro, que apuesta a mi éxito en el arte de la pintura es el profesor Milton, un hombre formado en la Escuela de Bellas Artes y en la Cristóbal Rojas, es el encargado de Cultura en Yare 3 y el responsable de que los presos asuman a través del arte y la cultura, un oficio que los aleje del ocio y el vicio. Gracias a Milton, existe en Yare 3, un taller de dibujo y pintura; el grupo teatral Fénix y el conjunto musical “Cultura y Son”. Milton es empleado del Ministerio de Prisiones, a nuestro juicio, el único “hueso sano” dependiente de Iris Varela, dentro de Yare 3. ¡Hombre correcto y dedicado a su trabajo!

El Caballo

José Gregorio Serrano, Valentín Estaba y el Prof. Milton, me enseñan algunas técnicas de dibujo, aprendidas por ellos, comienzo a trazar mis primeras rayas en la cárcel. Luego me enganchó en lo mío. Dejo a un lado las rayas y doy rienda suelta a la escritura:

En esa conexión mágica entre pensamiento y pluma, lo primero que plasmó en el papel es esta frase: ¡Esto es un infierno!

En medio de mis tribulaciones,  trato de encontrar respuestas que no llegan. Pienso en mi hijo, mi esposa, mi viejita Julieta, con sus 94 años a cuestas,  a quien le mentí para no hacerla sufrir.  Para ella yo estaba de viaje, un viaje al infierno, que duró tres años, cinco meses y diez días.

El Centro Penitenciario de la Región Capital, mejor conocido como el infierno de  Yare 3,  Yare Loco o Yaritza,  así le llamamos los condenados y procesados, recluidos aquí. Soy el único preso político en todo el penal, el resto de los internos lo saben y de alguna manera, se solidarizan conmigo.

Como me dijo una tarde “Alias Secuestro”,  mientras esperábamos en formación que se pasara el número, una rutina que se hace dos veces al día, para comprobar que no hay reos fugados o dados de baja. – “¿Viejo, aquí todos somos delincuentes y estamos pagando nuestra factura con la justicia, pero usted, qué está pagando?” – “El haber aparecido en un programa de TV, el 12 de abril del año 2002, hace 11 años, secuestro” – le respondo.

 ¡Muerto al intentar fugarse!

La muerte de Carlos Jesús, un joven recluso de unos 20 años de edad, nos conmovió a muchos en la Torre 4. Carlos Jesús, me ayudaba cargando los tobos de agua para mi aseo personal. Todas las semanas por dos tarjetas únicas de CANTV, cuyo valor nominal era de Bs. 30 c/u., él se encargaba de mantener mi reserva de agua de 85 litros.

Carlos Jesús, se rebuscaba con cualquier trabajito en el penal. Igual pintaba una celda, cargaba agua, o llevaba sillas, ventiladores y mesas hacia el área de la visita. Entre rebusque y rebusque,  la muerte lo visitó temprano aquella mañana. Cuatro tarjetas únicas de CANTV, por valor de Bolívares 30 c/u, lo motivaron a limpiar y achicar  una tanquilla de electricidad que se había anegado de agua, con la lluvia intensa caída  la noche anterior.

El swiche de la electricidad de la Torre 4, había sido bajado a OFF, por motivos de seguridad. Carlos Jesús, entró con vida y confiado a cumplir con el trabajo asignado, pero unos minutos después, salió tieso, chamuscado y sin signos vitales de aquella tanquilla asesina.  Los cables de alta tensión se encargaron de la muerte del infortunado Carlos Jesús. El fluido eléctrico había sido interrumpido hacia dentro de la edificación, pero en la tanquilla eléctrica, ubicada en la parte externa de la cancha deportiva, aun fluía la electricidad de alta tensión, que segó la vida de Carlos Jesús.

¡Escueta nota de prensa!

Al día siguiente, una corta nota de prensa de un diario local, dio cuenta de la muerte de un recluso de Yare 3, que intentó fugarse a través de una tanquilla de electricidad. ¡Esa fue la versión oficial del Ministerio de Prisiones y de las autoridades del penal.   Así como pican y desaparecen “reos”, también se “fugan”. ¡En las cárceles venezolanas, nadie paga muertos!  -Descansa en Paz,  Carlos Jesús-

 Jorge Urosa Savino – un hombre de Dios

Desde el salón de cultura del Centro Penitenciario de la Región Capital Yare 3 – marco el teléfono  y converso con mi amigo el Cardenal Jorge Urosa Savino, un hombre de Dios. Me recuerda las virtudes teologales del Amor, la Fe y la Esperanza y me da fuerza, para enfrentar este viacrucis,  como él dice, que llevo a cuestas.

Jorge Urosa Savino, por allá en la década de los años 80, fue el encargado de todos los oficios religiosos que realizaba la Fundación Juventud Bolivariana de Venezuela, de la cual fui su Presidente Fundador. Recuerdo que contacté a Jorge, cuando estaba a punto de abordar un avión con destino al Estado Vaticano, en Roma.

Jorge Urosa Savino, desconocía de mi situación de preso político, pero me prometió que a su regreso de Roma, se encargaría, personalmente, de mi caso. ¡Así Fue! A este Hombre de Dios, así le llamo, el agradecimiento eterno.

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Al recibir la medida de Casa por Cárcel, el prelado de la Iglesia Católica Jorge Urosa Savino, le dispensó una visita a su amigo y escritor Víctor Manuel García Hidalgo.

En esas horas de circunstancias, apelo al recurso de la entrevista imaginaria: hablo con Jesús, converso con Simón Bolívar, con el Dr. Jóvito Villalba, con Pablo González, con Simón Antoni Paván, con Amílcar Gómez, con mi Padre, con Luís Beltrán Prieto Figueroa, con Enrique Parra Bozo y tantos amigos que ya se fueron. Como diapositivas van pasando por mi mente las imágenes de seres queridos y amigos con quienes compartía mi vida en libertad.

Con Claudio Fermín, Henry Ramos Allup, Julio Rodríguez Acosta, Pedro Penzini López, Humberto Anzola (El Zurdo) Arnaldo González Ponce,  Edith Ruíz y Edgar Zambrano, hablé por teléfono, estando en Yare 3. Esas llamadas, se atesoran y valoran,  se llevan guardadas en el corazón. ¡No se olvidarán jamás!

¡Periodista, te vas a morir!

19 de marzo de 2013 ¿Cómo olvidar esta fecha? – Hoy es el cumpleaños de Antonieta, mi amada esposa. Esta mañana me despedí de ella con un beso, minutos después estaría abordando un Jeep del destacamento móvil  Nº 51 de la GNB, que me trasladaría al Centro Penitenciario de la Región Capital, mejor conocido como Yare 3.

-“Mi amor, lo poco que tengo en las cuentas bancarias,  me lo he ganado trabajando. A nadie he robado, a nadie he estafado y nunca he sido un corrupto. De manera, que lo poco o mucho de mi patrimonio, es para ti, para mi hijo y para mi familía. Usted, no me le da medio a nadie” –  le dije.

En la cuadra de oficiales y en los calabozos de la sede del destacamento móvil Nº 51 de la GNB,  ubicado en la urbanización el Paraíso Caracas, habría podido permanecer por más tiempo, pero me negué, rotundamente, a cancelar la suma de Bs. 180.000,00, unos USD 160, para la época, que le habían solicitado a mi esposa, para tal fin.

Como dato curioso aclaro que quién solicitaba esa cantidad de dinero, no era ningún uniformado de la Guardia Nacional Bolivariana, sino un periodista, un colega, un supuesto amigo mío, a quién siempre ayudé y cuyo nombre me reservo: eso sí, espero no volverle a ver la cara. Sencillamente, es un ser despreciable: ¡Estafador!  –“Solicitar dinero a la esposa de un Preso Político, bajo el argumento que ese dinero es para preservar la vida de su esposo procesado, es ruin e inmoral. ¡Pobre ser humano!

Motín en Yare 3

Al llegar a la prevención del internado judicial de Yare, casi nos devuelven.  En Yare 3, lugar donde me envió a cumplir mi detención el juez 19 de control Néstor José Herrera, un anodino personajillo de esos que pululan en el aparato de injusticia  al servicio del régimen de Nicolás Maduro y su combo, se sucedía un motín.

Tiros, gases lacrimógenos, heridos de balas, retrasaron mi entrada al recinto penitenciario. Junto a la comisión de traslado de la GNB, esperamos por más de siete horas, para que me dieran ingreso administrativo como procesado por el delito de “Rebelión Civil”,  en ese infierno que sería mi casa por los próximos diez angustiosos y peligrosos meses.  Ya eran las 10.30 de la noche, cuando finalmente,  escuche el ruido metálico atronador, que produjo el cierre de una pesada y gruesa puerta de hierro a mis espaldas.

De pie, desorientado, envuelto en emociones encontradas de todo tipo, estaba en el patio de la Torre 4. La mayoría de las celdas estaban cerradas, los internos relajados, descansaban luego de una intensa “prendida” con los custodios del servicio penitenciario y los efectivos de la GNB. Recuerdo que en medio de mis tribulaciones, me encomendé a Dios, oré en silencio y me despedí de mi madre, mi esposa y mi hijo. ¡La luz se me apagó¡ – Estaba quebrado – lo admito.

La pregunta: ¿Cómo un hombre honesto, profesional, padre de familia, ciudadano ejemplar, estaba en esta cruda realidad de ser preso político en un penal para procesados y condenados por delitos comunes? -Me repetía una y mil veces – ¿Cómo terminé aquí Dios Mío?

Aquella mañana, de mi segundo día en Yare 3, escuché por primera vez, la frase: ¡”Periodista, te vas a morir”! Oírla en un lugar dónde hay condenados por homicidios y masacres, causó en mi un efecto aterrador. Por dónde pasaba escuchaba: ¡”Periodista te vas a morir”!, volteaba para ver de dónde salía esa expresión de terror psicológico que comenzaba a causarme daño, mi estabilidad emocional, desde que llegue a Yare 3, se vio destruida.

Mis horas de descanso, las hacía frente a la Celda Nº 29, en un angosto  pasillo que comunica las celdas ubicadas en el piso superior de la Torre 4, un pequeño “colchón carcelario”, improvisado con pedazos y recortes de goma espuma, en el suelo, era todo lo que tenía por cama para dormir.

Trataba de conciliar el sueño y volvía a escuchar: -“¡Periodista te vas a morir”!– Me espabilaba otra vez, finalmente, encomendado a Dios, me vencía la “luz blanca” de una bombilla, ubicada en el techo, que apuntaba su luz contra mi cabeza. ¡Una tortura!

Alias “El Gato”, un ex policía metropolitano penado, era el más antiguo de la Celda 29, a él pregunté, sobre el terror psicológico que me estaban aplicando con el uso de la frase de marras: ¡”Periodista te vas a morir”! – Se echó a reír a carcajadas. – Victor Manuel, no les pares bolas. Ese es un aplique en la cárcel porque eres nuevo – Me aseguró. Recuerdo que el alma me volvió al cuerpo.

-Cuando te vuelvan a decir: ¡”Periodista te vas a morir”!, respóndeles hasta  tu cabrón, te vas a morir – me dijo. ¡Así lo hice!  Al próximo “¡Periodista te vas a morir!” que escuché le di la respuesta: “¡Hasta tú te vas a morir!, pero sustituí “el cabrón”, por un sonoro “CDM” que me salió del alma. A partir de ese momento, nunca más escuché la frase de aquel terror psicológico, cortesía de los presos de Yare 3. ¡”Esos no son juegos”!

Siempre comentaba con Alias “El Gato” el malandreo de la rutina carcelaria y comencé a escribir mi diccionario de la cárcel, sin esa recopilación de más de cien palabras, no habría podido entender  la lírica* carcelaria….

-¿Señor Víctor usted va a entrarle hoy al Wendy, mire que trae vaquita* y jensy*?- me preguntaba todas las mañanas “Alias Búfalo”, un interno buena persona, cuyo vicio de drogas lo hacía chocar, cada tres meses, por deuda de drogas, la cual se pagan en la cárcel con sangre. Como al mes de estar en Yare 3, le ayude a pagar una deuda, pero al tiempo volvía a caer en el vicio.

Una tarde después de haber  pasado  la rutina del número,  lo cazaron al entrar a la Torre 4,  cuando llegó a la Celda 29, todo su rostro y cuerpo estaba ensangrentado “lo mataron y lo dejaron vivo”, aquel no era “El Búfalo”. Justo cuando lo iban a rematar con un silletazo de hierro por la cabeza, me interpuse entre el atacante y su víctima y “Alias Tomate”, no termino su objetivo. De haberlo hecho, creo que “Búfalo” no la hubiera contado. A cuenta propia, Búfalo se las arregló para que lo trasladaran a una celda de castigo, ubicada en la Torre 1, en ella adquirió escabiosis que le produjo llagas en la piel, a pesar del costo, con ese traslado,  salvó su vida…

*Rutinario: un preso que conoce muy bien la rutina carcelaria de penales abiertos donde el carro (gobierno), lo lleva un Pran y penales con régimen, donde la autoridad la ejercen los custodios de Min-Prisiones.

*Wendy: la comida que sale del “rancho” (cocina) y es distribuida a la población carcelaria.

*Vaquita: leche. La  palabra leche, no se menciona en la cárcel, es considerada un “chinazo”. Una falta contra la hombría de los internos.

*Jensy: postura de la gallina. Huevo,  es otra palabra que no se menciona en la cárcel.

*Lirica: lenguaje carcelario.

*Lirica pesada, un tema serio que por lo general involucra a la población.

Pasa al segundo capítulo…

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