11 A – 2002 – Hablan Los Protagonistas – Julio Rodríguez Salas

Vacío de poder 

Hoy recordamos el vacío de poder que se produjo con la renuncia de Chávez el 11 de Abril de 2002. El Presidente Chávez renunció verbalmente y por teléfono al Gral. Lucas Rincón, poco antes de la medianoche y así fue anunciado en una rueda de prensa, a todo el mundo. Posteriormente Chávez se trasladó de Miraflores a Fuerte Tiuna, acompañado de su Casa Militar y algunos ministros. Allí volvió a renunciar verbalmente, delante del Alto Mando y un numeroso grupo de generales y coroneles, pero no quiso firmar el documento elaborado conjuntamente con su Despacho, porque no se le permitió irse a Cuba.

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En la madrugada del 12 de Abril de 2002, quedó bajo custodia de las FAN y fue trasladado a la Policía Militar en Fuerte Tiuna. Esa noche fue trasladado en helicóptero a la Base Naval de Turiamo, donde durmió. El 13 de Abril de 2002, en horas de la mañana, fue trasladado nuevamente en helicóptero, a la Base Naval de La Orchila. En la noche del 13A, Chávez volvió a renunciar, esta vez mediante un manuscrito de su puño y letra, negociado con el Coronel Julio Rodríguez Salas, a cambio de permitirle irse a República Dominicana, en presencia de Monseñor Ignacio Velasco, el General José Godoy Peña, el Capitán Carlos Blondell y el Capitán Otto Gebauer.

El 14 de Abril de 2002 en la madrugada, llegó de sorpresa una unidad militar en varios helicópteros, comandada por el General Ali Uzcátegui Duque, quienes a punta de fusil se llevaron a Chávez a Caracas. El 14 de Agosto de 2002, la sala plena del TSJ, decidió mediante decisión No. 39 que no hubo golpe estado sino vacío de poder el 11-A 2002.

La renuncia

El 13 de Abril de 2002, amanecí en Miraflores, ya que era la juramentación del gabinete del Presidente Interino Pedro Carmona. El salón estaba full, de pronto a las 11am se aproxima el VA Hector Ramírez y se reúne con un grupo de dirigentes políticos, entre los cuales estaban Humberto Celli, Felipe Mujica, Pablo Medina, Gabriel Puerta Aponte y Vinicio de Sola y yo, en la antesala del Despacho de la Secretaría de la Presidencia. A la 1 pm aproximadamente,  el Jefe de la nueva Casa Militar Carlos Molina Tamayo,  pidió a los asistentes desalojar el Palacio, ya que no se garantizaba la seguridad.

La estampida que se produjo generó una congestión muy grande  en los estacionamientos. Carmona y su guardia de seguridad salieron hacia Fuerte Tiuna. Yo salí más tarde, después de ayudar con el caos de la gente huyendo despavorida. Entré a Fuerte Tiuna a las 2:30 pm con el General Francisco Usón Ramírez, posteriormente fuí al Despacho del Ministerio de la Defensa, donde estaba Carmona, un grupo de oficiales generales y superiores y algunas personas de la vida pública,tales como Teodoro Pekoff, Cardenal Ignacio Velasco, el banquero Carlos Gill, Rafael Poleo ,Orlando Urdaneta y otros.

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En ese momento me enteré de la declaración del General Vásquez Velasco donde pedía rectificación del Decreto de Carmona. Allí empecé a hablar con Carmona y con algunos generales y almirantes en forma individual, resaltando la importancia de tener la renuncia de Chávez por escrito y propuse al General Antonio Navarro Chacón, quien se estaba encargando del Ministerio de la Defensa, ya que el Vicealmirante Héctor Ramírez Pérez había renunciado ante la negativa del Comandante del Ejército de obedecerle, ir a La Orchila a buscar la firma de la renuncia. Cuando fui autorizado, el Cardenal Velasco pidió acompañarme, manifestando que Chávez había solicitado su presencia.Yo pedí un avión a un General de la FAV, quien llamó a La Carlota, pero no le hicieron caso, después intentamos volar en un helicóptero Superpuma que se encontraba en el helipuerto del MD, pero cuando intentamos abordar el piloto apagó la aeronave y dijo que tenía una falla.

El empresario Carlos Gill Ramírez, quien estaba con el Cardenal Ignacio Velazco García,  dijo en ese momento que iba a conseguir el avión de su hermano Víctor, que estaba en el aeropuerto de Charallave. Salimos del MD el Cardenal Velasco y su asistente, el Gral. José Godoy Peña, Director de DDHH, los Capitanes Carlos Blondell y Otto Gebauer y yo,en la camioneta de Carlos Gill. A las 6 pm aprox. despegamos del aeropuerto, rumbo a La Orchila. Cuando llegamos a la pista de aterrizaje de La Orchila a las 7:30 pm aproximadamente, no había luz de balizaje, razón por la cual  los pilotos solicitaron ayuda a la gente de la torre de control, quienes dijeron que iban a poner al inicio de la pista un jeep con las luces altas encendidas como referencia; cuando intentamos aterrizar los pilotos se percataron que las luces las habían colocado al final de la pista, razón por la cual abortaron el aterrizaje cuando estábamos a punto de estrellarnos.

Esta situación fue corregida y a las 8:30 p.m., finalmente aterrizamos. Nos recibió el Capitan de Navio José Gregorio Hernández, quien estaba a la orden del Contralmirante Salvatore Shettro Romero, encargado de la custodia de Hugo Chávez. Cuando Chávez me vio se sorprendió y me preguntó porque yo estaba allí, yo le respondí que venía a buscar la firma de la renuncia y le mostré el documento que él había enviado desde Miraflores el 11A,  él me respondió que ya no podía firmar ese documento porque tenía fecha vieja y porque ya no era presidente, ya que tenía dos días preso.Yo le dije que traía la autorización para que se fuera del país y fue entonces cuando me propuso redactar otro documento donde abandonaba el cargo, yo le dije que iba a consultar al Ministro y después nos sentamos ambos en una mesa aparte, a negociar el texto del nuevo documento de renuncia.

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Chávez, no sólo renunció el 11-A, también abandonó el cargo el 13 de Abril de 2002.

La Orchila

El 14 de Abril de 2002,  me encontró reunido con Chávez en la casa presidencial de la isla de La Orchila, conversando y despotricando de sus más inmediatos colaboradores. Me preguntó porqué me habían enviado a mi nuevamente y yo le respondí que era para garantizar sus DDHH y porque según algunos yo era su amigo. Allí me abrazó y entre lágrimas me dijo“es que somos amigos”. Desde las 9 pm del 13A hasta las 3pm del día siguiente, estuvo desahogándose y tratando también de manipularme. – ” Consigan lápiz y papel que voy a redactar el documento yo mismo, si hay algo que he aprendido en Miraflores es a redactar, decía. Por momentos se deprimía y me repetía llorando de la impotencia: “Lucas es un inepto y un incapaz, no pudo controlar a esos generales alzados que yo mismo ascendí.Rosendo me traicionó, ni siquiera me respondía el teléfono, me engañó descaradamente. Belisario Landis fue el primero en esconderse. Medina Gómez estaba conspirando desde que lo ascendí y yo de buena gente para no ponerlo preso lo mandé para Washington.Vásquez Velasco es un lacio que se dejó chupar el cerebro con Poggioli y Román Betancourt , mi compañero, a quien puse en la DIM a pesar de que el gordo Raúl lo odiaba, los alcahueteaba y me decía que todo estaba bien”. –

Así transcurrían las horas y cada cierto tiempo me preguntaba por Diosdado y me repetía que estaba muy preocupado por él, porque cuando se despidieron, estaba muy asustado, se abrazaron y lloraron juntos. Cada cierto tiempo me preguntaba por algún conocido mutuo y se distraía contándome anécdotas de cuando éramos cadetes. – ¿Te acuerdas de Quevedo Cedeño? – Si claro, murió hace algunos años. Y mientras divagaba comenzó a dibujar la parte de atrás de su cabeza y recordaba que le decían cara e’ candado. –¿Qué es de la vida de Angarita?- Y continuaba divagando. Así estuvimos varias horas, tomando café y cambiando su actitud repentinamente de la depresión a la euforia y viceversa. Me confesó en algún momento, que a veces se sentía enfermo, que siempre oía un fuerte zumbido en su cabeza y que tenía que tomar varios medicamentos para curarse. Así seguimos hablando de varios personajes de la política como José Vicente Rangel y su hijo Pepe, quienes lo acompañaron hasta que se fue a Fuerte Tiuna y le pedían que no renunciará. Freddy Bernal que quería utilizar a los francotiradores y a los círculos bolivarianos. El Tcnel. Cliver Alcalá Cordones quien lo llamó por teléfono para que no renunciara y le ofreció sacar su batallón de tanques para defenderlo. A la 01.00 am,  terminó de escribir su renuncia y me manifestó su deseo de irse a República Dominicana y no a Cuba, porque no quería causarle problemas a Fidel. La verdad es que Fidel ya no lo quería en Cuba. Yo me levanté de la mesa y envié a un suboficial a escribir el documento en computadora y a imprimirlo para que fuera firmado por Chávez. Inmediatamente llamé al Capitán Blondell Tineo y le pedí que alertara a los pilotos para despegar rumbo a República Dominicana.

Los pilotos de Victor Gil Ramírez, Arrugaron

Esa funesta madrugada del 14 de Abril de 2002, comenzó mal e iba a terminar peor.  Ya Chávez había aceptado cambiar los términos de la renuncia, por “Abandono del Cargo” e igualmente destituir en el mismo documento a Diosdado y a todo su gabinete. A la 1 am cuando comenzamos a alistarnos para irnos a República Dominicana, descubrimos que el avión civil que nos había llevado a La Orchila la noche del 13A, se había ido y nos había dejado varados en la isla, ya que los pilotos se habían asustado a tal punto que pensaban que unos helicópteros de la aviación naval los iban a atacar y olvidaron todas las indicaciones que les habíamos dado al aterrizar de no moverse sin autorización nuestra, de llamar por teléfono ante cualquier eventualidad, de no bajarse del avión sin permiso y que por su seguridad habíamos dejado un personal tropa custodiándolos.

Inclusive Monseñor Velasco nos hizo rezar una oración de “Padre Nuestro” al bajarnos del avión y les dijo en tono de broma que no se fueran a ir sin él porque había dejado su medicina de la noche.  Eran las 02.00 am aproximadamente,  cuando el CN José Gregorio Hernández se acercó y me dijo preocupado que el Capitán de Corbeta Mariano Vaccari Alvarez, quien comandaba la unidad especial de la Armada encargada de la seguridad de Chávez, estaba nervioso y daba muestras de insubordinación, pero que iba a tratar de calmarlo. Chávez se dio cuenta inmediatamente de que algo raro sucedía y me preguntó preocupado si pasaba algo, mientras se alistaba para salir; yo le dije que todo estaba bien y le informé al General Godoy y al Cardenal Velasco sobre la complicada situación.

Todos comenzamos a llamar para Caracas para pedir que nos enviarán un avión,yo hablé con el Capitán de Navío Hernández para saber si podíamos sacar a Chávez en helicóptero, pero me dijo que no tenían suficiente combustible, yo le insistí y le propuse sacarle la gasolina a dos de ellos y ponérsela a un tercero, pero los pilotos me dijeron que eso no era permitido por regulaciones de seguridad. Finalmente alguien contestó mi llamada telefónica en Caracas,me comuniqué con el Contralmirante Daniel Comisso quien me informó que la situación allá había cambiado, que Carmona, el General Vasquez Velasco, el Vicealmirante Ramírez Pérez y el General Pedro Pereira estaban presos en el quinto piso del Ministerio de la Defensa. En ese momento se me acercó el Contralmirante Shetro Romero con un celular en la mano y me dijo que me llamaba el ministro, cuando oí la voz reconocí que era José Vicente Rangel y le tranqué. Me acerqué a Chávez y le dije lo que estaba sucediendo e ipso facto se transformó y me preguntó asustado qué iba a pasar con él, yo le respondí que se quedara tranquilo, que teníamos que esperar instrucciones. Otra vez se me acercó el Contralmirante Shetro, con el celular y me dijo que era el ministro nuevamente, esa vez si le respondí y él me informó de la situación en Caracas y que iba saliendo una comisión al mando del General Alí Uzcátegui Duque a buscar al Presidente y me pidió hablar con el presidente, yo le pasé el teléfono a Chávez y me quedé oyendo lo que hablaban.Unos minutos más tarde,Chávez se me acercó y me dijo que quería hablar con el personal de tropa, yo hablé con el Contralmirante Shetro y éste lo acompañó.

Mientras tanto yo insistía llamando a Caracas, pero nadie respondió. Posteriormente vino Chávez y le pidió al Cardenal que por favor lo acompañara a conversar y se fueron hacia la playa. Al rato regresaron y se notaban en el rostro de Chávez señales de haber llorado. El Cardenal me dijo que Chávez estaba muy arrepentido de las cosas malas que había hecho y le prometió que iba a rectificar, yo le pregunté que si le había creído y él me respondió que sí.

Antes de que llegara la comisión regresó el suboficial con el papel de la renuncia y me dijo que no había conseguido una máquina de escribir ni una computadora, para transcribir e imprimir la renuncia, yo tomé el documento y pensé que para los efectos legales esa confesión hecha por Chávez de su puño y letra, era suficiente. A las 3:30am aproximadamente, llegó en tres helicópteros superpuma,  la comisión al mando del General Uzcategui, con un pelotón de tropa, armados hasta los dientes, con la cara pintada de negro y en una actitud agresiva y hostil, el general gritaba “colabore mi coronel” y yo le decía tranquilo Uzcategui, que nosotros no nos estamos resistiendo.

Tanto el Cardenal Velasco, el General Godoy y yo estábamos sentados en un sillón de la sala de la casa en una actitud pacífica, yo aproveché para entregarle al Cardenal el documento del “Abandono de Poder” y mi pistola 9 mm y él se la guardó bajo su sotana.Todos salieron y cuando se montaban en los helicópteros, Chávez se despidió y me dijo que nos veíamos en Caracas; nunca más lo vi en persona. Antes de salir yo le pedí a Chávez que me hiciera el favor de llevarse al Cardenal Velasco, ya que él estaba muy enfermo, Chávez me respondió que sí y montó al Cardenal a su lado en el primer helicóptero. A las 4.00 a.m., aproximadamente,  se fueron y nosotros nos quedamos presos en la isla.

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