Poeta Ernesto Cardenal: “Nicaragua es una dictadura, soy perseguido de la pareja presidencial”

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El reconocido poeta de fama internacional, Ernesto Cardenal, de 92 años, se ha declarado “perseguido político” del Gobierno de Nicaragua dirigido por Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo, debido a una condena que lo obliga a pagar una indemnización cercana a los 800.000 dólares.

Al perderte yo a ti

Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.

ERNESTO CARDENAL

“Estamos en una dictadura y soy un perseguido político de la pareja presidencial.

“Estamos en una dictadura y soy un perseguido político de la pareja presidencial. No te puedo hablar más”, dijo Cardenal a la prensa local, en el marco del Festival de Poesía que durante estos días se desarrolla en Granada, Nicaragua.

Aunque allegados al también sacerdote, teólogo, escritor, traductor, escultor y político aseguraron que el famoso artista podría tomar decisión de asilarse en México o Alemania, si las autoridades judiciales controladas por la pareja gobernante insisten en una demanda que él ha calificado como “política”, esto fue negado por su asistente personal Luz Marina Acosta.

Acosta dijo a la prensa internacional que Cardenal viajará en marzo a Alemania para recibir una distinción honorífica. “El padre va a Alemania a recibir un doctorado honoris causa, no va a quedarse” como asilado político, declaró Acosta.

“Él no está yendo a ningún lugar, él se queda en su país”, manifestó Acosta al rechazar versiones de personas allegadas al poeta de que éste estaba estudiando ofertas para un exilio político.

La justicia, mediante un edicto publicado en el diario oficial La Gaceta, exige al poeta pagar una deuda de 17.222.000 córdobas (800.000 dólares) a Nubia del Socorro Arcia Mayorga en concepto de “daños y perjuicios”, por la disputa del hotel Macarrón ubicado en el archipiélago de Solentiname, en el Lago de Nicaragua.

El poeta es reconocido como uno de los más destacados defensores de la teología cristiana de la liberación en América Latina. Colaboró estrechamente con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en la lucha contra el régimen de Somoza y fue nombrado ministro de Cultura el mismo día de la victoria de la Revolución Nicaragüense, 19 de julio de 1979.

Ocupó este cargo hasta 1987, año en el que el ministerio se cerró por razones económicas. Juan Pablo II, durante su visita oficial a Nicaragua en 1983, increpó severamente a Cardenal ante las cámaras de televisión que transmitían a todo el mundo, mientras el poeta permanecía arrodillado ante él en la misma pista del aeropuerto. El Papa recriminó a Cardenal que propagara doctrinas apóstatas y formara parte del gobierno sandinista.

Abandonó el FSLN en 1994, en protesta contra la dirección de Daniel Ortega, y más tarde dio su apoyo moral al Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y a la Alianza Partido MRS durante las elecciones de 2006, al igual que otros destacados literatos nicaragüenses como Gioconda Belli y Sergio Ramírez Mercado, fundador del MRS.

El autor de “El autor de El evangelio de Solentiname” (1975) y “La Revolución perdida” (2004), hoy es uno de los críticos del régimen de Ortega, sobre todo de aquellos que después de la revolución se hicieron millonarios a costa del erario público.

Cardenal creó en el archipiélago de Solentiname la comunidad de Nuestra Señora de Solentiname, y desde entonces su estancia en ese lugar ha ido a la par de su mística poética. En Solentiname escribe poesía, terminaba esculturas, daba misa y convivía con los locales.

El litigio por el cual fue condenado a pagar la onerosa multa, se remonta a los años 80 del siglo pasado. Según declaraciones de Luz Marina Acosta, asistente personal del sacerdote desde hace más de 30 años, al semanario Confidencial, Cardenal consiguió apoyo en Alemania para crear una escuela para líderes campesinos en Solentiname.

Con ellos construyó un inmueble pero jamás funcionó como tal. En la década de los noventa, con el sandinismo fuera del poder, la Asociación para el Desarrollo de Solentiname decidió convertir el edificio en el hotel Mancarrón.

El hotel era administrador era Alejandro Guevara, un campesino exguerrillero sandinista formado por Cardenal en Solentiname. Guevara murió en 1994 en un accidente de tránsito y la asociación decidió nombrar a Arcia Mayorga, su viuda, como administradora.

La Asociación decidió donarle a la viuda de Guevara, Nubia del Socorro Arcia Mayorga, alrededor de 40 manzanas de tierra para sus hijos en el archipiélago, además de mantenerla al frente de la administración del hotel Mancarrón.

Según el relato de Acosta a Confidencial, se firmó un contrato el cual establecía que Arcia Mayorga no pagaría arrendamiento por el hotel los primeros dos años. Sin embargo, después ella “falsificó” un documento firmado por Cardenal, en el que el monto por alquiler era de 1.000 córdobas mensuales (menos de 40 dólares al tipo de cambio actual).

La Asociación reclamó por ello y le quitaron la administración del hotel a Arcia Mayorga. Ella entabló el juicio en 2005 y consiguió un veredicto favorable, que le devolvió el hotel.

“Ella reclama el hotel como que fuese herencia, y no es así”, dijo Acosta, quien forma parte de la Asociación.

La justicia en Nicaragua está secuestrada por Ortega, su mujer y su partido. Lo curioso de este caso es que el abogado José Ramón Rojas Méndez representa a Arcia Mayorga e impulsa el edicto para cobrarle la cuantiosa multa a Cardenal. Este jurista representó a Ortega cuando su hijastra Zoilámerica Ortega Murillo lo denunció por abuso sexual en 1998. La sentencia con la deuda millonaria contra Cardenal fue emitida el 17 de junio de 2016, en el Juzgado Tercero Distrito Civil de la circunscripción, expone La Gaceta.

Arcia Mayorga además fungió por un breve periodo como ministra de Turismo luego que Ortega regresó al poder en 2007. El historial de Cardenal con Arcia Mayorga incluye otra denuncia en su contra por injurias y calumnias.

“Este cobro no tiene ni pies ni cabeza. Es absurdo, ridículo, una felonía para seguir maltratando a un hombre de 92 años que solo buen nombre le ha traído a Nicaragua”, dijo Acosta.

“La persecución política es incesable, las calumnias y falsas reclamaciones económicas, por una justicia subjetiva a los intereses políticos del actual gobierno Ortega/Murillo”, escribió a las pocas horas el poeta en su cuenta de Facebook. Y agregó: “Si yo guardo silencio ante semejantes ataques políticos, ¿quién será el siguiente?”.

La asociación mundial de escritores, PEN Internacional, exhortó a las autoridades nicaragüenses a “cesar el hostigamiento”. En un comunicado, el PEN, presidido por la novelista Gioconda Belli, expresó su más “rotunda solidaridad” con el “ícono” de América Latina.“Creemos que sus posiciones valientes, directas y críticas a la situación de Nicaragua bajo el gobierno, desde 2007, de Daniel Ortega, son las que le han causado perjuicios y persecución”, sostuvo la organización.

También el escritor Sergio Ramírez, premio Internacional Carlos Fuentes y Premio Alfaguara de Novela, deploró el fallo “por un proceso que le iniciaron hace tiempo”. “El poder quiere humillarlo y dejarlo en la calle. Su casa es el único bien que posee en esta tierra y cuando lo subasten, no servirá que sepan que por esa puerta pasaron Gunter Grass, Graham Greene, García Márquez o Julio Cortázar”, expresó Ramírez.