¿Porqué Venezuela no es una potencia mundial científica y tecnológica? – Leancy Clemente – Opinión

¿Porqué Venezuela  no  es una  potencia mundial  en el  área  científica y tecnológica?

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Buena  pregunta.

Un país puede  ser una potencia  deportiva, económica, cultural, militar,  diplomática o tecnológica.

Actualmente  tenemos algunos  países que lo  son en uno  o  varios  de estos renglones.

Por  ejemplo,  Japón es una potencia económica y tecnológica, Alemania le  suma el aspecto diplomático, China cubre casi todos esos aspectos con cierta debilidad  en el área  diplomática.

Los Estados Unidos  y Rusia se  debaten  en  quien esta por  encima  del otro  en todos esos renglones  pero  Hollywood   y la música les  dan una ventaja a los  gringos.

La India mantiene un perfil  bajo en casi todas ellas  excepto  en el  área tecnológica y cultural en los cuales  es innegable  su crecimiento.

Italia, Francia, Inglaterra, Canadá  y  Australia tratan de mantener altos niveles competitivos en todos esos parámetros.

Esas  son reconocidas, actualmente,  como  las  potenciales mundiales.

¿Por qué Venezuela  no esta en ese  grupo?

¿Dónde están los países latinoamericanos?

Es una respuesta  que tiene muchas aristas a  considerar.

Pero  hay  un denominador común, el  tiempo.

Siempre me  he preguntado en donde realmente  se inició el  primer grupo humano que  emprendió un desarrollo  de su calidad de vida.

Esta pregunta nos lleva  a ver cuales han  sido los grandes imperios mundiales entendiendo por  Imperio  “el conjunto de Estados regidos por un emperador”, este término se suele utilizar para denominar a cualquier momento histórico en el que una nación ha tenido el control de una importante extensión de territorio.

Los mas influyentes fueron el de  Alejandro  Magno, el  Romano, el Mongol, el Español, el  Británico y el  Colonial Francés que se  caracterizaron por el  dominio de grandes  territorios.

En  el caso  latinoamericano  fuimos  dominados por el  imperio  Español, excepto Brasil el  cual  fue conquistado por los Portugueses y no  tuvo guerra de independencia. El imperio Español fue el primer “imperio global” de la Historia, porque por primera vez un imperio abarcaba posesiones en todos los continentes del mundo. “El Imperio donde no se ponía el Sol”, así se conocía al Imperio español de Felipe II (reinado, 1556-1598).

Este  imperio sale definitivamente del territorio latinoamericano  cuando  Cuba,  en 1902 declara su total independencia.

En lo que  se refiere a los comienzos  del  siglo XX, en términos científicos el mundo disfrutaba  de los  siguientes aportes:

1901 – Descubren los grupos sanguíneos (Karl Landsteiner, Austria)
1901 – Comunicaciones inalámbricas (Guillermo  Marconi, Italia)
1903 – Histórico vuelo de los hermanos Wright (EE.UU)
1905 – Teoría de la Relatividad Especial (Albert Einstein, Alemania)
1908 – Industrialización del automóvil (Henry Ford, EE.UU)
1911 – Ernest Rutherford y la estructura atómica (Ernest Rutherford, Inglaterra)
1915 – Bragg y la cristalografía (William Lawrence Bragg, Australia)
1916 – Teoría de la Relatividad General (Albert Einstein, Alemania)
1924 – Hubble: nueva perspectiva del universo (Edwin Hubble, EE.UU)
1927 – Telefonía transatlántica entre  Londres y Nueva York

1928 – La Penicilina (Alexander Fleming, EE.UU)

Treinta años,   después que el imperio abandonara nuestra región  nuestros  países latinoamericanos  no  habían hecho ningún aporte al mundo científico.

Hasta el final del  siglo la  lista  es  muy parecida, en lo relativo al origen de los  grandes aportes científicos  y tecnológicos con sus ilustres  excepciones.

Me  sigo  preguntando, si después de mas de 100  años de haberse  liberado del imperio invasor porqué  Latinoamérica  no contribuyó  en esa área  y  con mas de  625 millones de habitantes muy pocos de sus  congéneres aportaron algo  significativo,  entre ellos  nuestros  Humberto Fernández Moran, Baruj Benacerraf  y Jacinto Convit, el chileno Arturo Arias, el costarricense Franklin Chang Díaz, de Méjico Luis Miramontes, Guillermo González y Mario Molina, el peruano Pedro Paulet, de Brasil  Alberto Santos-Dumont y Manuel de Abreu y el  argentino Juan Vucetich.

Es de hacer notar que  muchos de  ellos  hicieron sus descubrimientos en universidades extranjeras o  se formaron en el  exterior.

¿Por qué  ese caudal humano latinoamericano,  talentoso  por lo  demás,  no convirtió esta parte del mundo  en una potencia tecnológica?

Considero que  una  potencia es aquel país  el  cual  exporta productos tecnológicos de primera línea,  que  es un icono de referencia en esas áreas y cuyas universidades, centros  de investigación  e industrias  reciben  miles de personas del exterior  con deseos  de  aprender y formarse.

Que estaban  haciendo los países latinoamericanos durante  ese largo período para desarrollarse  tecnológicamente   ¿Qué  se los  impedía?

Por ejemplo, cuando  terminó la  segunda guerra  mundial en Alemania  y Japón no quedaba piedra sobre piedra.

A finales de los  setenta y durante  la  década de los  ochenta,  Japón había puesto de rodillas a las dos  industrias  iconos de los  Estados  Unidos, la  automotriz con  sus carros  compactos y la electrónica con  sus cámaras y relojes eficientes pero muy baratos.

Un país  sin  grandes recursos  energéticos y  minerales y en la  total  ruina le  movió  el piso al  imperio  que  los había derrotado, apenas hacía 35 años.

Repito, al imperio  que los  había destruido.

En lugar de ponerse a echarle  la  culpa  a esos gringos malucos se unieron TODOS alrededor de un proyecto  llamado Japón.

Quisieran los  japoneses tener un tercio  de nuestras grandes riquezas (petróleo, minerales, excelente ubicación  geográfica que  nos  conecta  fácilmente con los grandes centros  urbanos del mundo y un largo  etcétera).

Creo  que es  hora de ponerse a reflexionar  como  recuperar todo ese tiempo perdido, porque  talento  nos sobra.

Recursos también, porque  tenemos  una juventud que,  bien formada y alimentada, puede seguir  los pasos  de tantos  ilustres científicos y tecnócratas que  han puesto  el pabellón a  la misma  altura  que  Luis  Aparicio, Omar Vizquel  y el morochito  Rodríguez.

Porqué no  volteamos  y seguimos los ejemplos Alemania  y  Japón que también pasaron por  momentos de escases y  diversas crisis pero que se levantaron, al igual  que el   Ave Fenix  y que no  escudriñaron  al  exterior  el motivo  de su desgracia sino  que  mas bien  buscaron en su interior  las potencialidades,  recursos y talentos  para salir avante.

Es fácil  y muy conveniente  arrimarle  la  culpa a terceros.

Recordemos que  la excusa por no  tener éxito solo  le  convence al  derrotado.

Al  igual  que  Alemania y Japón emprendamos, TODOS juntos el proyecto Venezuela para honrar el  regalo  que  el  sumo creador nos entregó para convertirnos  en una  gran potencia tecnológica.

«Somos arquitectos de nuestro propio destino».

Albert Einstein